UN CONFLICTO GRAVE PARA LOS DISTRIBUIDORES GALLEGOS DE ALIMENTACIÓN

La situación general de la economía es grave; estamos en recesión desde hace casi un año y el paro se incrementa rápidamente, hasta alcanzar cifras muy preocupantes. Y en el sector del comercio de alimentación las ventas bajan por el menor consumo y por el traslado de la clientela hacia productos más baratos. Mientras tanto, los costes no solo no bajan, sino que siguen subiendo. Esto tiene como consecuencia que el sector se encuentra con volúmenes de venta en evolución negativa y con resultados inferiores, en algunos casos con pérdidas.

En este escenario, las empresas difícilmente pueden invertir ni por tanto crear empleo; se ven obligadas a cerrar centros donde no pueden sostener más pérdidas, y si la situación continúa, muchas tendrán que tomar medidas de reestructuración aún más rigurosas para intentar salvarse.

Este es el panorama general, pero en Galicia las condiciones son aún peores, porque el nivel de competencia es enorme. Los precios de venta suelen ser los más bajos de España, lo que es bueno para el consumidor pero hace mucho más difícil a las empresas competir y, en consecuencia, mantener los puestos de trabajo.

Aproximadamente la mitad de los costes del comercio de alimentación son los de personal (salarios y Seguridad Social) , pero ello no es igual en todos los formatos de tiendas. En los supermercados con secciones de frescos atendidas (por ejemplo, Gadis, Froiz, Moldes, etcétera) , el número de personas que se emplean y en consecuencia los costes de personal por euro vendido son superiores a los de los supermercados con muchas secciones en autoservicio (Mercadona, Eroski, Carrefour Express, etcétera) , y a su vez en estos se emplea a más personas por euro vendido que en los hipermercados, que a su vez tienen que defender más costes de personal que los discount (Dia, Lidl...) .

Por tanto, para poder competir, los discount deberían pagar más al personal que los híper, estos más que los súper con mucho autoservicio y estos a su vez más que las tiendas tradicionales y los supermercados con secciones atendidas. Pero no es así. En general, en los convenios de supermercados que se están negociando y que lamentablemente parece que van encaminados al conflicto en las provincias de Pontevedra y A Coruña, se parte de que ya estamos pagando mayores salarios por persona que en los del resto de los competidores, además de que se crea más empleo.

Esto se debe a que las grandes cadenas de fuera (Carrefour, Eroski, Dia, Mercadona, Alcampo, Supercor, Hipercor...) no se rigen por los convenios provinciales, ya que los negocian a nivel nacional. Por tanto, cuanto más tengan que pagar los distribuidores gallegos, mejor para ellos, pues llegará un momento en que dejaremos de poder competir y tendremos que cerrar o venderles nuestras empresas.

Paradójicamente, muchos de los asesores sindicales que se sientan en las mesas de negociación de los convenios que estamos negociando en Galicia provienen de competidores de nuestras empresas gallegas. Entonces, ¿por qué se nos pide a nosotros, los distribuidores gallegos, que subamos los salarios más que los demás, cuando ya estamos pagando más y además creando más empleo?

A pesar de las dificultades, las empresas estamos ofreciendo un acuerdo que supone un incremento del 1% para el año 2009 (cuando a estas alturas de año el IPC es negativo) , el incremento del IPC real para los años 2010 y 2011, garantizando que los salarios no bajarán, y asegurando un 1% a cuenta no retornable por el trabajador si el IPC fuese menor en cada uno de esos años, y el incremento del IPC real más un 0,50% para el año 2012.

En definitiva, los empresarios nos comprometemos a mantener e incrementar el poder adquisitivo de los trabajadores. Entonces, ¿qué sentido tiene un posible conflicto, que beneficiaría claramente a nuestros competidores, todos de fuera, y perjudicaría a nuestras empresas, y por lo tanto a nuestros trabajadores y a Galicia en su conjunto?

Estamos a tiempo de poner sentido a todo esto y de actuar con responsabilidad. Una vez iniciado el posible conflicto ya no habrá vuelta atrás. El daño estará hecho. Y en esta situación de crisis, podría ser irreversible.

Roberto Tojeiro Rodríguez

Vicepresidente ejecutivo de Gadisa

Jueves 26 Noviembre 2009
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